¿Quienes Somos?

Las juventudes comunistas son una amplia organización política de jóvenes, compuesta por trabajadores manuales e intelectuales, pobladores, estudiantes, deportistas y artistas.

En las Juventudes del Partido Comunista de Chile se unen la creatividad y dedicación de miles de mujeres y hombres jóvenes, desarrollando creadoramente su política, componiendo un rol insustituible para el cambio social.

Las juventudes comunistas formamos parte de la continuidad histórica de los anhelos y luchas liberadoras en nuestra tierra. Nos reconocemos legítimos herederos de las luchas de los obreros del salitre, del carbón, de la tierra. De los trabajadores revolucionarios que, dirigidos por Luís Emilio Recabarren dieron vida al Partido Comunista de Chile. En nuestra herencia están las más arraigadas tradiciones de lucha de los trabajadores y del pueblo chileno.

Las juventudes comunistas son activas luchadoras internacionalistas, solidarias con las legítimas luchas de otros pueblos por su liberación. Han sido cientos los jóvenes comunistas que inspirados en el internacionalismo combatieron en aquellas gestas heroicas, llegando incluso a entregar sus vidas.

Nuestra historia, grande y conmovedora, nutrida por la rica savia obrera, popular y nacional, da solides a nuestra determinación de canalizar los ímpetus transformadores de la humanidad que logren su más plena expresión, el socialismo y el comunismo.

Hoy nos proponemos terminar con la exclusión política, conquistar un gobierno democrático, nacional y de justicia social con unidad y lucha del pueblo. Impulsado y desarrollado por un amplio movimiento de jóvenes que, con creatividad y organización en permanente movilización por la conquista y defensas de sus derechos, alcancen las transformaciones sociales, democráticas y revolucionarias, que el pueblo reclama.

SOBRE LA FUNDACIÓN DE LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE

Por Iván Ljubetic Vargas (Historiador)

Hasta ahora se continúa celebrando como fecha de nacimiento de la organizaciòn juvenil comunista de Chile el 5 de septiembre de 1932.

En un libro sobre la Historia de las Juventudes Comunistas, titulado“Los Hijos de Recabarren” –inédito por falta de recursos económicos- relato su fundación. Transcribo:

“UNA ROJA FLOR NACE EN EL DESIERTO”

La camanchaca –esa espesa neblina que viene desde el mar-va desapareciendo. El sol gana lentamente la batalla e ilumina Antofagasta, ciudad que no está dormida. Como surgido de la camanchaca, van llegando 21 jóvenes en esa mañana del 1º de abril de 1923. Son hijos de Recabarren, el obrero comunista. Han nacido a la vida social inspirados por su palabra tranquila y apasionada, por su ejemplar existencia de constructor de la alborada, empresa en que ellos también quieren participar. Son jóvenes alegres, bueno para las bromas, serios al mismo tiempo.

Los une un bello objetivo; dar vida a una organización revolucionaria, la Federación Juvenil Comunista, la FJC.

Existe un acta de ese histórico evento, publicada en la revista ‘La Llamarada’ Nº 11, editada en Antofagasta en la primera quincena de Abril de 1924. Allí están los nombres de los 21 fundadores. Ellos son:

Juan Guerra, Salvador Ocampo, Trujillo, M. Luan, Julio del Campo,A. Cuellar, F. Prado, C. Díaz, P. Blaguett, J. Barrera, H. Villar,

J. Rivera, R. Fernández, A. Araya, A. Flores, Armando Moya, Carlos Devia, P. Ossandón, H. Saldívar, J. Berríos y O. Latorre.

En ese mismo documento encontramos los principales acuerdos de la reunión del 1 de abril de 1923:

  1. Establecer como edad para participar en la FJC desde los 12 a los30 años.
  2. Llamar a las organizaciones de trabajadores a eliminar de sus filas al reformismo amarillo de los socialdemócratas.
  3. Invitar a los jóvenes residentes en Antofagasta, chilenos y extranjeros, a integrarse a la nueva entidad.
  4. Llamar a ‘atacar al militarismo capitalista mundial.’

El periódico ‘El Comunista’, también de Antofagasta, en su edición de 11 de abril de 1923, informa que en la reunión fundacional se elige un delegado a la Junta Federativa del Partido Comunista; otros dos para integrar el Comité del 1º de Mayo de 1923 y tres militantes para elaborar las bases de los Principios y Estatutos que regirán a la Juventud Comunista.

Se encarga, además, al secretario general elegido en esa oportunidad –del cual no se consigna el nombre- para que traduzca un libro del dirigente soviético Zinoviev, el que servirá para ‘sentar los Principios del Partido y sus orígenes’.

Luego, se da lectura a una carta recibida desde Berlín, que se acuerda responder señalando la decisión de la Juventud Comunista chilena de ‘adherirse con toda energía a la Internacional Comunista de Juventudes’, con sede en la capital alemana.

Finalmente, como anota ‘El Comunista’, se resuelve que ‘guiados por nuestro régimen igualitario’ acuérdase ‘la entrada a nuestra institución de jóvenes de sexo femenino’.”

Las Juventudes Comunistas estuvieron ligadas al Partido de cada localidad. En los Estatutos del PC, redactados por Recabarren y aprobados en el Quinto Congreso Nacional, realizado en Chillán en diciembre de 1923, establecía en su artículo 10 como ‘un deber de cada sección (organismo base del PC) organizar la Juventud Comunista integrada por jóvenes de ambos sexos’. En el artículo 11 se señalaba que ‘La Juventud Comunista para ser reconocida, deberá aceptar los principios fundamentales del Partido y darse un Estatuto en consonancia con el mismo, bajo el Control del Comité Ejecutivo Nacional (CC del PC) y la Federación (CR del PC) respectiva’.

O sea, los jóvenes comunistas respondían ante los órganos del Partido y no tenían un Comité Central.

En marzo de 1932 tuvo lugar la Primera Conferencia Nacional de la Juventud Comunista.

¿Qué ocurrió el 5 de septiembre de 1932?

Ese día, en plena dictadura de Carlos Dávila, y convocados por el Comité Central del Partido, se reunieron en Santiago 40 jóvenes comunistas. Su objetivo fue dar una estructura nacional a la FJC. Intervino Carlos Contreras Labarca, secretario general del PC. En un vibrante discurso explicó las razones del encuentro. Los jóvenes lo aplaudieron de pie.

Luego se realizaron las elecciones para el Comité Central de las Juventudes Comunistas. Este designó a Rodolfo Solari como secretario general.

Volodia Teitelboim lo recuerda así: “Joven impulsivo, de verba particular, con aire de atleta, que ha fundido en su sangre los afluentes italiano y nicaragüense, con ingredientes africanos. Todo ello se expresa en el muchacho decidido, con carisma.”

Ese encuentro nacional del 5 de septiembre de 1932 ha sido considerado como fecha de la fundación de las Juventudes Comunistas.